Con miedo cogió uno de los discos del armario, era anaranjado. Las imágenes de señales en los campos de trigo de extraterrestres eran muy comunes y conocidas pero sugerían un tema bastante conflictivo entre creer o no creer en los seres de otros planetas. La imagen en ese disco era tenebrosa, a la edad de Rausel estos temas le creaban un conflicto interno. Una larga señal con la sombra de un zepelín encima. Quiso ver el librito e indagar un poco mas acerca del tema, las
imágenes de un guitarrista con la entonces desconocida Les Paul y la imagen de un cantante rubio recostado en su hombro acercándole el micrófono con el pecho semidescubierto, al otro lado de la pagina cuatro señores sentados sobre unas gradas que llevan a una fuente, pensó que se trataba de drogadictos y que su música no era lo comúnmente normal. Llego al listado de las canciones… disco 1 canción 12 “Stairway to heaven 8.01” Recordó las palabras de su padre cuando le dictaminaba: “Un verdadero himno al rock es Stairway to heaven de Led Zeppelin”. Quedo atónito cuando descubrió que la banda que tocaba ese mencionado himno estaba sobre sus manos, no hizo más que sacar el disco, colocarlo en el reproductor y adelantar las canciones al tema 12. Tomo el disco y lo acumulo con el bulto sobre su cabecera.
No Quarter era la canción que consideraba más sicodélica, mas llena de fuerza y de un poder mágico que lo elevaba al etéreo eterno. 
Introdujo el vhs en la videocasetera, ajusto el tracking y se sentó a disfrutar del concierto enigmático The song remains the same una y otra vez. Contando ya con el aporte de Led Zeppelin a su conocimiento musical, dispuso a fusilar algunas canciones desde heartbreaker hasta black dog, sin faltar Stairway to heaven.
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This is the end… my only friend… the end… los periodos de matemática largos y aburridos, no había otra cosa mas que pensar en la marcha subliminal de la música que ahora le pertenecía. No pudo vivir desde chico las peripecias de un niño “normal”, había dejado el futbol de su educación primaria por las horas pegado a la música, los recreos eran de juntarse con amigos que compartían la misma inquietud por el tema, personas que tampoco tenían apego a la doctrina de comprometerse con la sociedad a llevar una vida en base a flujos y prototipos. Nunca provoco su ira ni el resentimiento, sus instintos se quedaron rezagados por su apego al buen comportamiento, al respeto y la tolerancia que la música le había propinado como premio a su fidelidad ante el apego de sus oídos sumergidos en las ondas musicales. Se gano ser tímido, pero desarrollo un fuerte sentido del humor. Respecto a The end fue en uno de esos días en los que rebuscaba en la discoteca de su papá, el borde rojo con las letras blancas le señalaba el nombre de la banda, The Doors, lo tomó. Lo observo por ambas partes deduciendo que pertenecía a la época, lo llevo a su cuarto y lo colocó en su reproductor. La primer canción fue Break on Though, la distinguió de inmediato era común escucharla en las estaciones de radio. Desesperado por escuchar todo el disco adelantaba las canciones para reconocer si alguna le parecía familiar. Fue en la última canción del segundo disco cuando Rausel se asombró, una canción perturbadora y sicodélica le conmovió. The End se convirtió en el soundtrack de sus días en el colegio, el contacto que tubo con Morrison y su comitiva fue revelador en el, la parte emocional se quedo guardada cuando pensaba en The End. Conoció más de fondo a Morrison, convirtiéndose en la figura que a muchos les ha convencido como uno de los iconos del rock.
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Fue la primera vez que escuchaba hablar del festival de Woodstock, años anteriores ya habían llegado amigos de sus papas a tomar y a ver videos. Rausel irrumpía las pláticas de los adultos como todo niño deseoso de atención ya que nunca tuvo hermanos, tal vez tenia unos ocho años. La escena que mas recordaba era a Carlos Santana en el Zócalo de México, esa imagen le había impactado mucho fue la primera vez que se erizaba su piel en un solo de guitarra. La Westinghouse fue la televisión que le acompaño toda su vida, un aparato de catorce canales que en ese momento reproducía las imágenes del vhs. Le presentación del festival comenzó con la introducción de la flauta de Canned Heat mientras los hippies entraban a la granja en Ethel, los patrocinadores del festival eran tres productores de música que con el afán de dar a conocer su empresa de producción musical convocaron masivamente a algunos artistas de renombre entre ellos: Hendrix, Joplin, The Who. El festival de Woodstock era el sucesor del Festival de Monterrey se podría decir que la idea principal fue este ultimo. Las largas colas que se formaban, la marihuana en auge, la música en su máxima expresión y miles de personas con el signo de paz y amor. Algunas partes del documental le aburrían, pero le entretenía mucho ver la presentación de The Who con Roger Daltrey al mando. Alvin Lee y su I’m going home lo dejaba atónito, le despertaba la emoción de ser un músico y estar encima de un escenario. El extenso solo de batería de Michael Shrieve en Soul Sacrifice lo repetía y lo repetía incansables veces hasta saciar su
placer de oír la técnica del bataquero. Cuando presentaban a Hendrix siempre levantaba los brazos y repetía: ¡Ladies and gentleman… The Jimi Hendrix Experience! Sentía que una fuerza desconocida lo invadía, cerraba los ojos, tarareaba la tonadita y fingía tocar con la boca en la parte de Voodoo Child. Muchas veces repitió el vhs y lo volvía a ver hasta cuatro veces los domingos. Llegaba extasiado al colegio, repitiendo las melodías de algunas canciones que oía del festival, pronto se hizo acreedor de un casete con todo el material de Hendrix en Woodstock, su papá tenía una gran colección de música y entre ellos estaba ese. Lo llevaba al colegio, se ponía sus audífonos que iban desde la casetera portátil hasta sus oídos, era el único que le entretenía estar oyendo esos casetes con música vieja, se encimaba tanto en la escucha que se le olvidaba tener una postura social.
El recorrido con la música comenzó con clases de batería en el colegio, un tío de parte de papá fue contratado para la enseñanza de este instrumento los sábados por la mañana. El primer juego de baquetas fue concebido por su tío quien le daba las primeras pautas del ritmo y de los tiempos, lo inundaban las negras y corcheas, debido a la falta de interesados las clases fueron canceladas y sus ambiciones con el instrumento fueron truncadas.
El asunto de la guitarra comenzó en una víspera de navidad, a sus once años se acerco de manera directa con una valenciana que a su papá le había regalado su mama para un cumpleaños. Las primeras tres notas que tocaba lo hacia con el dedo índice de la mano izquierda y con el dedo gordo de la mano derecha trataba de darle ritmo al bajo de la bamba. La progresión A-C-G. Al despertarse bordeaba la guitarra con las manos y la seducía como un niño inexperto, sentía un leve contacto con ella, una temible comunicación con el único ser material que posee alma y fuerza. No detesto nunca seguir haciendo la misma progresión de notas de la bamba al contrario practicaba hasta lograr la mas exacta concordancia. De inmediato su vida se había convertido en una rutina que iba desde tocar al despertarse, después del desayuno, del almuerzo y de la cena hasta antes de acostarse. Luego vino la intro de Europa de Santana, ahora la técnica sugería intentar con el índice y el dedo medio. La doctrina A-D-E eran acordes que agilizaban el proceso de aprendizaje. Meses haciendo la misma tarea sobre la valenciana de papá. Se hizo acreedor del tercer lugar en el concurso de guitarra de la semana cultural de su colegio sin siquiera haber participado, su abuelo materno había fallecido y tuvo que viajar al pueblo donde vivía para despedirlo, el mismo pueblo donde la víspera de navidad aprendió a deslizar los dedos sobre la lira.
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La sala y la pila de discos acuñados en torre. Un señor desempleado notorio de la circulación de alcohol en su sangre sostenía en sus manos un disco. Desde su habitación Rausel no conciliaba el sueño, así que opto por bajar a la cocina por un vaso de agua, vio que las luces de la sala estaban prendidas, una música desconocida vibraba en sus oídos, a esa edad detestaba que su padre tomara, cada vez que podía le escribía notas y se las colocaba debajo de su almohada. Paso indiferente rumbo a la cocina, vio de espaldas a su papa que estaba enfrente del equipo de sonido, se sirvió del agua filtrada, bebió del vaso mientras pensaba que su progenitor pertenecía a esa ola de hombres barbudos que se reunían en masa a drogarse y a emborracharse. Mucho antes Rausel había probado adeptos del rock, pero tenia una idea vaga de que esa música nadie la escuchaba, en el colegio aniquilaba las pintas en los escritorios de las bandas que sabia que tocaban rock, y en casa su hermana le ayudaba a cambiarle de estación si se enteraba que oía demasiado ruido pesado, el catolicismo inculcado desde pequeño le propino el miedo necesario de rechazar cualquier cosa que la iglesia dijera que era del diablo, a veces de noche cambiaba de estación por sentir que algo estaba en su habitación, pensaba que era ese tipo de música que invocaba a Satanás.
Dejo el vaso boca abajo en el lavaplatos, retomo el trayecto a su habitación, ahora su padre yacía sentado de lado cuando le llamo en vos baja medio entendible, grito quedo: ¡Rausel…! Quedó atónito, todo lo anterior que penso lo tenía sugestionado. Aun le quedaba algo que le invitaba a conocer esa música que decían era del diablo. Se acerco… por un momento lo distrajo el
vaso que pensaba era el veneno que lo emborrachaba, de inmediato su padre tomo uno de los discos, un hombre melenudo con las manos en la cintura de apariencia afroamericana estaba en el centro de la portada. Su padre enseguida dijo: -¡Este en mi época lo tachaban de satánico! Rausel no sabia que hacer, recordó una historia de miedo que había visto en la tele donde los humanos tomaban formas bestiales después de la medianoche. Su padre le acerco el disco lentamente, Rausel tenebroso extendió su mano tomando el disco por sus cinco dedos, sintió un ligero desmayo como cuando se siente claustrofobia, la acción normal fue abrir el disco y explorarlo, como todo amateur saco de la caja el disco y lo examino por la parte de abajo, la música que sonaba en ese momento paro, la lengüeta del tocadiscos salió por completo, el dedo índice penetro el agujero del centro y el dedo gordo lo balanceo, buscó la caja correcta y lo introdujo con toda seguridad, su padre agito su mano derecha alertándolo de la entrega del disco compacto, lo introdujo y cuando ya estaba lista la primera canción lo adelanto a la segunda. Un ruido pesado y estridente, Rausel no entendía nada de lo que estaba escuchando, jamás había oído algo semejante, distinguió que se trataba de una música obsoleta pero aun desconocía del todo quien era ese tipo de la portada.
Rausel luego de ver a su padre un buen tiempo con los ojos cerrados y con el trago en la mano escucho hablarle sobre su opinion respecto a la época que vivió. Ya antes Rausel había oído ese nombre, pero nunca se imagino como era ni como era su música. Con la caja del disco en mano retomo la vista en la portada, se asombro cuando leyó su nombre. -¡Así que este es Jimi Hendrix!
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Al principio como un chico cualquiera Rausel llegaba y salía del lugar donde estudiaba, logro hacerse de amistades y de crear una red de personas con las cuales se desarrollaba. Poco a poco sus traumas fueron evolucionando mas que sus instintos, empezó a notar el materialismo a falta de cosas que el a veces no pudo tener. En su desarrollo escolar comenzó a bacilar su interacción social. Noto todo el comportamiento inhumano de la sociedad en la que el crecia. Por herencia de familia fue cristiano, iba a misa, se confesaba, comulgaba, etc. Su refugio pronto se convirtió en un Dios y un credo que no entendía. Fue hasta los once años que tuvo su primera relación sexual, ahora se lamenta de no haberlo hecho antes. Deseoso de complacer su libido y su hambre sentimental envistió su primera guitarra que tuvo en casa gracias a su padre que vivió la época en la que hubiera querido ser su hijo.
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Entro en la cocina se sirvió whisky en un vaso de boca ancha, abrió las persianas de su departamento en el séptimo piso en Manhattan, entro la luz a su pocilga millonaria y toco su ultimo disco mientras le daba un sorbo a su trago. En su computadora sonaba su último sencillo que produjo Sonar Records, compañía que el mismo había montado. Ahora el ambiente de casa era tan acogedor, ya después de haber estado ocho días en el estudio.
Se echo en su colchon pegado al balcón, acudió a un cigarro para sentirse como nuevo en casa, ahora la intro de la canción comenzaba a reproducirse entre efectos de folklor y misticismo, esa canción había sido una idea que desde muy pequeño había tenido, en ese momento quiso que todas las personas de su pasado lo estuvieran viendo feliz en su apartamento con el fondo de una canción que el mismo había hecho y producido.
A millenary stays reflejaba su idea de cómo se imaginaba la música cuando se sentía incomodo en determinadas situaciones, constaba de cinco movimientos específicos que iban dentro de la canción por orden. Rausel siempre hablaba de su pasado, prefería contar los sucesos que le marcaron la vida para ayudar a las personas que se identificaban con su música.
servido por hanseltobar
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