CAPITULO XIII
Tubo que correr por todo el pasillo doce para llegar a tiempo al avión, un retraso en la Calle Martí como es de costumbre por el tráfico le retraso casi media hora. Instalado en el avión, busco el asiento pegado en la ventana de lado izquierdo con el numero dieciséis. La idea de viajar en avión le fascinaba, era de las experiencias de las cuales se sentía dichoso. Luego de las indicaciones de la aeromoza y de haberse abrochado debidamente el cinturón, sale despegando velozmente la nave blanca rumbo a Nueva York.
Saco el pasaporte, lo presento y se dirigió a la salida inmediatamente donde abordo un taxi color amarillo, hizo el pago de los diez dólares por el servicio y acomodadas sus maletas en las manos entro en el lobby de un hotel. Se acomodo en la habitación mientras se preparaba para descansar esa noche.
Un respectivo desayuno, una llamada a su familia aduciendo que estaba en perfectas condiciones, y a salir a investigar el lugar que era ahora su escenario. Descubrió varios lugares, cerrados debido a la hora que los visitaba, eran bares alegóricos a supuestas presentaciones nocturnas de jazz.
Le dio un poco de miedo al principio habitar un lugar donde no entiende que esta diciendo la gente, mas aun estando solo en aquel lugar. Sus primeras dos semanas eran rutinarias, no conocía a nadie, las personas del hotel eran todas extranjeras que hablaban diferentes idiomas, empezaba a salir un poco en medio de la noche aun desconociendo si la seguridad del sector era de fiar. Poco a poco se gano la pequeña confianza de un señor venezolano que raspaba los sesenta años. Lo que supo del venezolano nada mas que era divorciado y decidió mudarse a Nueva York hace poco tiempo para introducirse al jazz que era su pasión, Rausel un poco reservado no le comentaba nada a cerca de sus propósitos del viaje, que eran similares a los del señor, el viejo venezolano solo decía cosas que eran suficientes para responder las necias preguntas. Así una noche partieron al Puppets Jazz Bar recomendado por el viejo. Rausel no le había hecho notar que también era músico, o al menos, intentaba serlo; la presentación de Rausel siempre era de un estudiante universitario aficionado a la música, nada más. Hoy en Puppets Jazz Bar no había grupo, solo música de fondo, Rausel se lamentaba, pero fue buen motivo para regresar al otro día y oír a la banda que presentaban en el afiche. Con términos especulativos se hacían más grandes las horas sentados en la mesa, con las cervezas encima los ánimos de la conversación fluían a manera de invadir las intimidades, el grado de ebriedad fue tal, que el regreso al hotel fue prolongado. Una tímida invitación a formar un pequeño dúo de guitarras salto del venezolano, nunca es de fiar las promesas de un borracho, pero la invitación despertó la sensación de Rausel de intentar alguna presentación o audición con algunos músicos locales, ante todas las imposibilidades le dijo buenas noches al viejo y partió a su habitación a conciliar el sueño mientras pensaba si la informalidad le daría aire de músico o todo lo contrario, seguro se acomodó en la cama, ya estaba entrando en los brazos de Morfeo cuando se resalto recordándose que no llevaba su guitarra.

MaXxX dijo
Nunca le hagas caso a la promesa de un bolo jajaja, sigo esperando mi chance de salir en la caravana de la u, un almuerzo con la hijona de un tipo, mi carro, etc etc etc....... jajaja
con respecto a lo de la guitarra, puta q huevos, se fue para ser musico y no la cargaba, son cagadales jajaja
va buena esta mierda viejo, como siempre otra felicitacion para l aporte
17 Mayo 2008 | 06:59 PM