CAPITULO VIII
El transporte público lo transportaba de un lugar a otro, nunca opto por buenas vestimentas ni alardes de vanidad. En medio del trafico bajó estando un poco cerca del lugar al que se dirigía, recorrió el centro comercial para llegar a la pasarela luego atravesó el parqueo, estuvo alerta a que el semáforo marcara rojo para que pudiera pasar, corrió al otro lado de la calle esfumándose entre el tumulto de gente, un poco mojado llego a su destino.
Se escuchaban los cubiertos somatándose con los platos en medio de una tranquilidad casi palpable, busco a su papá que descansaba en una silla roja con un trago en mano. Se sentó.
Era el sonido del jazz entrando a sus oídos, en realidad una muy buena música, n
o por esto mejor que otros tipos de música, cada estilo tiene lo suyo, lo cierto es que el jazz busca un virtuosismo en cada una de sus presentaciones y se necesitan memorizarse muchos pasajes dentro del instrumento que se interpreta. Trató de comparar la banda de los amigos de su papa con esta de jazz que tocaba excelente en vivo, obtuvo una conclusión. Se notaba sencillamente que los músicos de jazz tocaban dentro de un margen lucrativo, además de disfrutarlo, detrás de las miradas de cada uno de ellos se notaban las ansias para que realizaran el desembolso del efectivo, esto no es precisamente un hecho negativo, al contrario; pero al compararlo con la banda de su papa el rastro era notorio, los ensayos eran motivos de juntas para beber, platicar y saludar a viejos amigos de antaño que no se veían desde hace años. Distinguió inmediatamente un factor importante en la vida del músico: si se le dedican extremadas horas al estudio del instrumento es por dos propósitos: un pasatiempo o una profesión. El compromiso del músico es de las disciplinas mas complicadas de realizar, se cambian partidos de futbol por conciertos de alguna banda en vivo, se cambian salidas al cine con amigos y amigas por salidas a bares donde presentan música en vivo recurriendo muchas veces sin ninguna compañía, se cambia las salidas a algún antro por compartir de la música con algún amigo, se deja de comprar ropa por algún disco, en lugar de ahorrar para un vehículo se ahorra para el equipo necesario de su carrera musical. Es evidente que cuando estos dos seres distintos chocan hay un repelente que evita la convergencia de una platica como normalmente cada quien lo haría con su grupo de amistades, exceptuando a personas tolerantes.
Esa noche Rausel pensaba en cual seria su verdadero compromiso con la música, cual de los dos propósitos era para el, aunque ambos le seducían.
