CAPITULO III
La sala y la pila de discos acuñados en torre. Un señor desempleado notorio de la circulación de alcohol en su sangre sostenía en sus manos un disco. Desde su habitación Rausel no conciliaba el sueño, así que opto por bajar a la cocina por un vaso de agua, vio que las luces de la sala estaban prendidas, una música desconocida vibraba en sus oídos, a esa edad detestaba que su padre tomara, cada vez que podía le escribía notas y se las colocaba debajo de su almohada. Paso indiferente rumbo a la cocina, vio de espaldas a su papa que estaba enfrente del equipo de sonido, se sirvió del agua filtrada, bebió del vaso mientras pensaba que su progenitor pertenecía a esa ola de hombres barbudos que se reunían en masa a drogarse y a emborracharse. Mucho antes Rausel había probado adeptos del rock, pero tenia una idea vaga de que esa música nadie la escuchaba, en el colegio aniquilaba las pintas en los escritorios de las bandas que sabia que tocaban rock, y en casa su hermana le ayudaba a cambiarle de estación si se enteraba que oía demasiado ruido pesado, el catolicismo inculcado desde pequeño le propino el miedo necesario de rechazar cualquier cosa que la iglesia dijera que era del diablo, a veces de noche cambiaba de estación por sentir que algo estaba en su habitación, pensaba que era ese tipo de música que invocaba a Satanás.
Dejo el vaso boca abajo en el lavaplatos, retomo el trayecto a su habitación, ahora su padre yacía sentado de lado cuando le llamo en vos baja medio entendible, grito quedo: ¡Rausel…! Quedó atónito, todo lo anterior que penso lo tenía sugestionado. Aun le quedaba algo que le invitaba a conocer esa música que decían era del diablo. Se acerco… por un momento lo distrajo el
vaso que pensaba era el veneno que lo emborrachaba, de inmediato su padre tomo uno de los discos, un hombre melenudo con las manos en la cintura de apariencia afroamericana estaba en el centro de la portada. Su padre enseguida dijo: -¡Este en mi época lo tachaban de satánico! Rausel no sabia que hacer, recordó una historia de miedo que había visto en la tele donde los humanos tomaban formas bestiales después de la medianoche. Su padre le acerco el disco lentamente, Rausel tenebroso extendió su mano tomando el disco por sus cinco dedos, sintió un ligero desmayo como cuando se siente claustrofobia, la acción normal fue abrir el disco y explorarlo, como todo amateur saco de la caja el disco y lo examino por la parte de abajo, la música que sonaba en ese momento paro, la lengüeta del tocadiscos salió por completo, el dedo índice penetro el agujero del centro y el dedo gordo lo balanceo, buscó la caja correcta y lo introdujo con toda seguridad, su padre agito su mano derecha alertándolo de la entrega del disco compacto, lo introdujo y cuando ya estaba lista la primera canción lo adelanto a la segunda. Un ruido pesado y estridente, Rausel no entendía nada de lo que estaba escuchando, jamás había oído algo semejante, distinguió que se trataba de una música obsoleta pero aun desconocía del todo quien era ese tipo de la portada.
Rausel luego de ver a su padre un buen tiempo con los ojos cerrados y con el trago en la mano escucho hablarle sobre su opinion respecto a la época que vivió. Ya antes Rausel había oído ese nombre, pero nunca se imagino como era ni como era su música. Con la caja del disco en mano retomo la vista en la portada, se asombro cuando leyó su nombre. -¡Así que este es Jimi Hendrix!

Leonel Pineda dijo
He llegado al capitulo 3 sin ingun problema con animo de llegar a saber lo que aqui se ha escrito. Como te escribi, hay o tenes una forma de escribir muy interesante y bastante atrayente hacia el lector, podriamos decirlo asi. Y lo que nos as dado a conocer de Rausel dejame decirte que concidero que nada ha sido en vano. Te Felicito Orales.
19 Marzo 2008 | 12:05 AM